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Coronavirus: controla tus temores

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Vivir mejor

Existen importantes razones de salud para reducir la ansiedad excesiva que puede acompañar a esta amenaza viral.

Credit…Gracia Lam

Jane E. Brody

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La COVID-19, el enemigo invisible que se ha cernido sobre 328,2 millones de estadounidenses está hecho a la medida para provocar miedo y ansiedad, ocasionando conductas tanto racionales como irracionales y, cuando el estrés emocional persiste, puede provocar un daño duradero a la salud.

Estamos ante un virus extraño que nuestro cuerpo no había enfrentado y que actualmente no podemos controlar. Aún no existe una vacuna disponible para prevenir la COVID-19 ni un medicamento de eficacia comprobada para combatir la enfermedad, lo cual limita nuestra capacidad de protegernos. Entonces compramos montones de papel de baño porque es algo que nos da una sensación de dominio sobre una fuerza que amenaza con superarnos.

[Encuentra aquí toda nuestra cobertura en español sobre el coronavirus]

“En la historia moderna de la humanidad, jamás ha habido una época en la que todas las personas se preocupen tanto por la misma razón y al mismo tiempo”, dijo David Ropeik, consultor de manejo de riesgos y exinstructor en comunicación de riesgos de la Escuela de Salud Pública de Harvard. Además, nunca antes había habido una amenaza tan extendida que pudiera ser transmitida con tanta inmediatez a 7800 millones de personas.

“Nos están inundando con un flujo constante de información atemorizante que sobrepasa nuestra capacidad de ser imparciales”, afirmó Ropeik, autor de How Risky Is It, Really? Why Our Fears Don’t Always Match the Facts (¿Cuán riesgoso es en realidad? Por qué nuestros miedos no siempre coinciden con los hechos). “Nuestro cerebro está ansioso por darle mayor peso al coronavirus, desafiando nuestra capacidad de reconocer que la mayoría de las personas en realidad enfrentan un riesgo menor”.

Como sucede con otras calamidades, las malas noticias son las que reciben mayor atención, no el hecho evidente de que la mayoría de las personas que se infectan no desarrollan síntomas o solo presentan síntomas leves y se recuperan por completo al cabo de una semana, aproximadamente.

Lo que agrava la sensación fatalista en algunas personas es su incapacidad de evaluar los riesgos y el hecho de que lo que es un riesgo aceptable para una persona es intolerable para otra. Después de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001, muchas personas tuvieron miedo de volar y en lugar de eso condujeron miles de kilómetros, exponiéndose a un riesgo mayor para su vida e integridad física, pero aferrándose a una sensación de control con las manos en el volante y el pie en el acelerador.

“Un riesgo que elegimos parece ser menos peligroso que un riesgo que se nos impone”, señaló Ropeik.

No es que sea inapropiado sentirnos inquietos respecto del riesgo que todos estamos enfrentando, en especial si esa angustia nos recuerda que debemos cumplir con el distanciamiento social, evitar el contacto físico con personas con las que no vivimos, lavar bien nuestras manos con frecuencia y mantenerlas alejadas de nuestro rostro y ojos.

No obstante, aunque cierto grado de preocupación puede motivarte a protegerte de posibles exposiciones al virus, leer y escuchar malas noticias acerca de la COVID-19 de forma compulsiva no aumentará nuestro bienestar físico o emocional.

Existen motivos de salud importantes para acabar con la ansiedad excesiva. Nuestro organismo cuenta con una respuesta psicológica al peligro inminente llamada reacción de lucha o huida. El corazón late más rápido, la presión arterial aumenta y la respiración se agita para ayudarnos a escapar del león devorahombres.

Detrás de estos cambios inducidos por el estrés, se encuentran hormonas como la adrenalina, la noradrenalina y el cortisol, que pueden ocasionar problemas si se mantienen en nuestra circulación durante mucho tiempo. La ansiedad constante aumenta el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, problemas digestivos, depresión clínica e, irónicamente, enfermedades infecciosas como la COVID-19, pues debilita la respuesta inmunitaria a una infección viral.

“En este momento, el estrés provocado por la COVID-19 es agudo, pero si persiste mucho después de abril, como probablemente sucederá, causará estragos profundos en la salud mundial”, aseguró Ropeik.

Por lo tanto, además de acatar las precauciones personales recomendadas para evitar una infección, las personas que se sienten extremadamente estresadas a causa de la pandemia podrían tratar de minimizar el daño ocasionado por la ansiedad no atendida.

Un psicoterapeuta que conozco ha aconsejado a sus pacientes limitar su exposición a las noticias y los debates acerca de la COVID-19 a una hora diaria y en un solo lugar, y luego utilizar el resto del día y otras partes de su casa para realizar actividades productivas y que les produzcan placer.

Puedes reafirmar los sentimientos positivos con una buena acción (hacia tus vecinos, los trabajadores esenciales de tu comunidad o personas extrañas que no tengan los recursos adecuados para cuidar de sí mismos y de sus familias). Yo he revisado los armarios y he empacado toneladas de ropa para donarla a los más necesitados, además de contribuir a una campaña de GoFundMe que está recaudando dinero para ofrecer comida a los trabajadores del hospital del vecindario, lo cual también ayuda a apoyar a los restaurantes locales que ahora solo cuentan con servicio para llevar. Actualmente, hay sitios en internet similares para hacer donaciones en todo el mundo.

También puedes encargarte de las tareas del hogar que has pospuesto durante mucho tiempo. Te doy algunas ideas: limpiar el refrigerador o la alacena, desarmar la estufa y lavarla por completo, remendar ropa rota o descosida (¡incluyendo los calcetines!), revisar las repisas del librero y apartar los libros que leíste hace mucho tiempo o que ya pasaron de moda y que no vale la pena guardar.

Pon atención a los dirigentes como el gobernador Andrew Cuomo de Nueva York, quien ha señalado que la medida más importante para combatir este nuevo virus es aplanar la curva de infecciones nuevas, tanto para evitar la saturación de los sistemas de salud, como para ganar tiempo mientras se desarrollan estrategias más efectivas, y, con suerte, terapias para tratar la enfermedad.

Al parecer, pocas personas comprenden suficientemente bien el crecimiento exponencial como para dimensionar la devastación que puede resultar de la actual tasa de infección. En cualquier nueva ubicación la infección puede estar latente durante un corto tiempo y repentinamente explotar y tomar a todos por sorpresa, dijo Paul Slovic, profesor de psicología en la Universidad de Oregón y presidente de Decision Research, un grupo de científicos que estudian la toma de decisión y riesgo. “Entonces te arrepientes de no haber actuado antes para contener la amenaza”, dijo.

El doctor Slovic, autor de La percepción del riesgo, explicó el crecimiento exponencial en un artículo que él y Howard C. Kunreuther, del Centro de Procesos de Decisión y Manejo de Riesgos de Wharton, publicaron en Politico el mes pasado: Si una nenúfar en un estanque se duplicara cada día, después de 40 días solo cubriría 1/256 del estanque, pero para el día 47 la mitad del estanque estaría cubierta y un día después, las nenúfares cubrirían todo el estanque.

El no reconocer el potencial de un aumento exponencial en la COVID-19 cuando comenzó en China fue una oportunidad desperdiciada para controlar su propagación. En solo 67 días hubo 100.000 casos en todo el mundo; 11 días después, otros 100.000 casos, y cuatro días después de eso, otros 100.000 casos más.

Los doctores Slovic y Kunreuther compararon la trayectoria de la COVID-19 con el cambio climático, que ha ido empeorando gradualmente durante décadas. Como con el virus, nuestra incapacidad de actuar de forma oportuna no ha logrado aplanar la curva y puede resultar en un aumento explosivo que diezme a grandes sectores de la población a falta de una vacuna o un tratamiento para aliviar el daño.

Jane Brody es, desde 1976, la columnista de salud personal del Times. Ha escrito más de una decena de libros, incluidos Jane Brody’s Nutrition Book y Jane Brody’s Good Food Book.

  • Updated April 11, 2020

    • When will this end?

      This is a difficult question, because a lot depends on how well the virus is contained. A better question might be: “How will we know when to reopen the country?” In an American Enterprise Institute report, Scott Gottlieb, Caitlin Rivers, Mark B. McClellan, Lauren Silvis and Crystal Watson staked out four goal posts for recovery: Hospitals in the state must be able to safely treat all patients requiring hospitalization, without resorting to crisis standards of care; the state needs to be able to at least test everyone who has symptoms; the state is able to conduct monitoring of confirmed cases and contacts; and there must be a sustained reduction in cases for at least 14 days.

    • What should I do if I feel sick?

      If you’ve been exposed to the coronavirus or think you have, and have a fever or symptoms like a cough or difficulty breathing, call a doctor. They should give you advice on whether you should be tested, how to get tested, and how to seek medical treatment without potentially infecting or exposing others.

    • Should I wear a mask?

      The C.D.C. has recommended that all Americans wear cloth masks if they go out in public. This is a shift in federal guidance reflecting new concerns that the coronavirus is being spread by infected people who have no symptoms. Until now, the C.D.C., like the W.H.O., has advised that ordinary people don’t need to wear masks unless they are sick and coughing. Part of the reason was to preserve medical-grade masks for health care workers who desperately need them at a time when they are in continuously short supply. Masks don’t replace hand washing and social distancing.

    • How does coronavirus spread?

      It seems to spread very easily from person to person, especially in homes, hospitals and other confined spaces. The pathogen can be carried on tiny respiratory droplets that fall as they are coughed or sneezed out. It may also be transmitted when we touch a contaminated surface and then touch our face.

    • Is there a vaccine yet?

      No. Clinical trials are underway in the United States, China and Europe. But American officials and pharmaceutical executives have said that a vaccine remains at least 12 to 18 months away.

    • What makes this outbreak so different?

      Unlike the flu, there is no known treatment or vaccine, and little is known about this particular virus so far. It seems to be more lethal than the flu, but the numbers are still uncertain. And it hits the elderly and those with underlying conditions — not just those with respiratory diseases — particularly hard.

    • What if somebody in my family gets sick?

      If the family member doesn’t need hospitalization and can be cared for at home, you should help him or her with basic needs and monitor the symptoms, while also keeping as much distance as possible, according to guidelines issued by the C.D.C. If there’s space, the sick family member should stay in a separate room and use a separate bathroom. If masks are available, both the sick person and the caregiver should wear them when the caregiver enters the room. Make sure not to share any dishes or other household items and to regularly clean surfaces like counters, doorknobs, toilets and tables. Don’t forget to wash your hands frequently.

    • Should I stock up on groceries?

      Plan two weeks of meals if possible. But people should not hoard food or supplies. Despite the empty shelves, the supply chain remains strong. And remember to wipe the handle of the grocery cart with a disinfecting wipe and wash your hands as soon as you get home.

    • Should I pull my money from the markets?

      That’s not a good idea. Even if you’re retired, having a balanced portfolio of stocks and bonds so that your money keeps up with inflation, or even grows, makes sense. But retirees may want to think about having enough cash set aside for a year’s worth of living expenses and big payments needed over the next five years.


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Famsa cancela plan de reestructura de bonos de 2020 en Estados Unidos

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10 de julio 2020 | 5:10 pm

Grupo Famsa dijo este viernes que canceló un plan de reestructura de una emisión de títulos con vencimiento en 2020 que presentó ante una corte de bancarrotas en Estados Unidos a fines de junio.

Sin embargo la adscripción al Capítulo 11 de la Ley de Quiebras en Estados Unidos sigue vigente, y está pendiente una audiencia el 28 de julio.

La empresa que se declaró en bancarrota el 26 de junio ha incumplido en dos ocasiones, en lo que va del mes, con el pago de intereses correspondientes a tres emisiones de Certificados Bursátiles.

La primera fue el 2 de julio, cuando informó que no llevaría a cabo el pago de principal e intereses correspondiente a los certificados bursátiles emitidos bajo la clave de pizarra GFAMSA 04819, ni los intereses correspondientes a los certificados bursátiles emitidos bajo la clave de pizarra GFAMSA 06019 para ese día y posteriormente el 9 de julio.

Las acciones del mexicano Grupo Famsa subieron este viernes después de cinco jornadas consecutivas de pérdidas, en medio de versiones de prensa de que el minorista cancelaría el proceso de reestructura de deuda en Estados Unidos, lo que la empresa ya negó.

Contrario a la tendencia general del mercado bursátil local, los títulos de Famsa, que opera una cadena de tiendas por departamento con presencia en México y Estados Unidos, avanzaron 3.0% a 0.754 pesos. Previamente, llegaron a subir hasta 7.51% a 0.79 pesos.

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Tráfico de pasajeros de Viva Aerobus cae 76.9% en junio por pandemia

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10 de julio 2020 | 4:47 pm

Viva Aerobus sumó en junio poco más de 240,000 pasajeros, una cifra que supone una contracción de 76.9% respecto al tráfico reportado en el mismo mes del año pasado, resultado de los efectos generados en la demanda ante la emergencia sanitaria a raíz del brote de COVID-19.

En el reporte de resultados enviado a la Bolsa Mexicana de Valores, la aerolínea detalló que el factor de ocupación en junio fue de 78.2%, 12.8 puntos porcentuales menos que en el mismo mes del año pasado.

La capacidad de Viva Aerobus medida en asientos disponibles por kilómetro disminuyó en 70.7% en comparación con junio 2019, resultado de una administración estratégica de su oferta de rutas que responde a la demanda actual.

En este sentido, la aerolínea operó en junio alrededor de 52 rutas y anunció 88 rutas disponibles para julio, lo que significó un incremento del 70% en su operación para el mes en curso.

En cuanto al total acumulado del año, es decir, de enero a junio, Viva Aerobus reportó más de 3.3 millones de pasajeros y un factor de ocupación promedio del 83.8%.

Estos resultados, comparados con el acumulado de enero a junio de 2019, implicaron un reducción del 38.2% en términos de pasajeros y una disminución de 5.9 puntos porcentuales en el factor de ocupación.

En junio, el número de pasajeros de Aeroméxico cayó 86.1% anual, a un total de 243,000 viajeros, mientras que Volaris registró un retroceso de 68.9%.

Pese a la magnitud de las caídas, ambas empresas registraron mejoras respecto al tráfico registrado en mayo.

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China logra segunda mayor compra de maíz estadounidense de la historia

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10 de julio 2020 | 2:45 pm

China concretó el viernes la segunda mayor compra de maíz estadounidense en un día en la historia, dijo el Departamento de Agricultura (USDA, por sus siglas en inglés), en momentos en que Pekín trabaja para cumplir con la condición del acuerdo comercial con Washington de elevar drásticamente sus importaciones del país norteamericano.

China compró 765,000 toneladas de maíz para embarcarse este año agrícola, que termina el 31 de agosto, y otras 600,000 toneladas que se mandarán el próximo año.

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La compra de 1.365 millones de toneladas de maíz representa su mayor adquisición del cereal en un solo día en 25 años y medio, sólo superado por un volumen de 1.45 millones de toneladas en diciembre de 1994, de acuerdo con datos del USDA.

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China también dejó listas las órdenes por 130,000 toneladas de trigo duro rojo de invierno y 190,000 toneladas de trigo rojo duro de primavera de Estados Unidos, de acuerdo al USDA.

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