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COVID-19

Covid 19: ¿La estocada final de Netflix contra las salas de cine?

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Imagen de Alfred Derks en Pixabay

Los debates en torno al fin de las salas de cine, tal y como las conocemos hasta ahora, no son cosa nueva. Desde finales de siglo XX es tema de conversación frecuente. Con la llegada del DVD primero, luego de tecnologías como Blu Ray y sistemas tipo Home Theater, la posibilidad de ver una ‘peli’ en casa empezó a competir con mayor seriedad con el ‘ritual’ de disfrutar del Séptimo Arte en complejos con pantallas gigantes y sonido envolvente.

 

Pero la llegada de Netflix supuso un nuevo punto de inflección en las experiencias de usuario que viven los cinéfilos. Si bien en un primer momento se antojaba como un rival directo a los modelos de televisión tradicional, son muchos los que ven más probable que estos sufran a la larga menos cambios, en comparación la exhibición de películas de manera tradicional. 

 

Además, al menos hasta ahora, los ‘históricos’ dentro del sector (de la TV) han visto en el streaming una nueva y poderosa ventana para llegar a nuevas audiencias. Y las empresas que no apuestan directamente por lanzar sus propias plataformas en línea, no tienen demasiados inconvenientes en asociarse con los nuevos jugadores que forman parte del mercado. Uno de los ejemplos más llamativos es la serie Hernán, producción ‘a dos bandas’ entre Amazon Prime y TV Azteca. 

 

¿El nuevo cine?

 

Un repaso a la historia de Netflix no viene a cuento. Ya es bastante conocido el episodio de como Blockbuster rechazó la propuesta de la para entonces incipiente compañía de distribución de contenidos, para desarrollar un modelo de negocio de alquiler de DVD´s de manera virtual. (Seguramente alguien hará un filme de esto algún día y ya sabemos por cuál plataforma se exhibirá).

 

Sin embargo, sí debemos marcar como determinante el año 2011. Momento en que la empresa decidió pasar de ser solamente distribuidores, a empezar a producir contenidos originales. Para ello reclutaron a dos pesos pesados de Hollywood: David Fincher y Kevin Spacey. Fue así como en 2013 se estrenó House of Card.

netflix house of cards

Wikimedia Commons

Además de series (en un formato cada vez más ‘laxo’, en comparación con la rigidez de tiempos que imponen las transmisiones de TV), también empezaron a producir películas. El 16 de octubre de 2015 se estrenó Beasts of no nation, de Cary Joji Fukunaga. Cinta en cuya producción no participó Netflix, aunque fue la primera cuyo estreno al mundo tuvo lugar en la plataforma después que compraran los derechos de distribución.

 

En diciembre de ese mismo año se lanzaría la primera ‘producción cinematográfica’ de la ahora también productora: The Ridiculous 6, de Frank Coraci. Una parodia (con muy mala crítica) de los célebres spaghetti western, con Adam Sandler de protagonista.

 

La vida después de Roma

 

Roma supuso el verdadero punto de inflexión en la batalla ya declarada entre Netflix y las salas de cine. Una disputa que en mayor o menor medida también incluye a las ‘majors’ hollywoodenses. 

 

La celebrada cinta de Alfonso Cuarón fue una completa declaración de principios, en todos los sentidos. Sobre todo en el comercial. Para cumplir con las exigencias de los premios importantes del cine, (el Oscar en primer lugar, aunque por un interés más de marketing que artístico), la cinta se estrenó primero en algunas salas de cine.

 

Pero después de las 10 nominaciones que recibió para la nonagésima primera entrega de los premios de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de Estados Unidos (finalmente ganaría en tres categorías: Mejor Película Extranjera, Mejor Fotografía y Mejor Director), Steven Spielberg empezó su cruzada contra ‘este cine’. El argumento del director de clásicos como Tiburón o Encuentro cercano del tercer tipo, es que se trata de “películas para televisión”. Por lo que deberían competir en los Emmy.

 

En el fondo, lo que parece preocupar al célebre realizador es que el público abandone definitivamente las salas de cine. Porque para ver las ‘mejores películas del año’ solo haría falta suscribirse a Netflix. Lo que un año más tarde quedó demostrado, después de que el rey del streaming amazara 24 nominaciones, incluyendo dos en la categoría de Mejor Película (El Irlandés de Martin Scorsese e Historia de un matrimonio de Noah Baumbach).

 

Netflix contra las salas de cine: La experiencia de usuario

 

Más allá de la ‘calidad’ de las producciones de Netflix, el verdadero debate está en las experiencia de los usuarios. Ir a una sala de cine es un ritual social. De hecho, las empresas exhibidoras entendieron esto hace varios años y el antiguo modelo de negocios de solo proyectar filmes varió a algo mucho más complejo. 

 

El salir a ver una película incluye las palomitas, el café y hasta las cervezas. También los souvenirs, el almuerzo o la cena. Además de los respectivos selfies y la interacción en las redes sociales. Dependiendo del tipo de público, las salas pueden ser 4DX, Juniors, VIP y varias categorías más.

Esta experiencia que los complejos de cine ofrecen a los usuarios no parecía tener competencia. Hasta ahora. Sin embargo, los resultados en taquilla de algunas producciones como Aves de presa de Cathy Yan o El ascenso de Skywalker de J. J. Abrams, pusieron a muchos a dudar. Más allá de la falta de interés por el público, hay una frase que ya se empieza a repetir: “espero a que la pongan en Netflix”.

 

El actor Anthony Mackie ya lo ilustró en 2017, cuando dijo que prefería invertir solo ocho dólares y quedarse en casa viendo Los Vengadores con sus hijos, antes de gastar 150 USD por hacer lo mismo en una sala de cine. Parte de su argumento lo completaba diciendo que en casa tiene del mejor sistema de audio y video, una máquina de palomitas y hasta un dispensador de “you know what I mean…”

 

Y llegó el Coronavirus

 

La crisis provocada por el Covid 19 tomó a todos por sorpresa. En este punto, nadie sabe cómo será el mundo para cuando termine el próximo verano. La industria cinematográfica ‘tradicional’ ya resiente esta incertidumbre. Prácticamente la totalidad de los grandes estrenos de abril, mayo y junio han sido reprogramados.

 

Pero mientras el público no puede ir al cine, las plataformas de Streaming se convierten en la tabla de salvación de una audiencia a la que por todos los medios se le pide que no salga de casa. 

 

Si la crisis se extiende demasiado, eventualmente Netflix también tendrá que reprogramar algunos estrenos. Pero por el momento, las películas fijadas para los días por venir no sufrirán ningún cambio.

La pregunta es: después del coronavirus, ¿la gente todavía querrá ir al cine? Además de que también habrá que ver si todas las redes de salas y exhibidores sobreviven a la coyuntura. Todavía es muy pronto para saberlo. El tiempo lo dirá.

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Coronavirus: ¿quiénes ganan con la pandemia?

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Imagen de zhugher en Pixabay

El Covid-19 mantendrá al mundo de cabeza por mucho tiempo. Mientras tanto, no todos perderán. Los beneficios que obtendrán algunos serán bastante generosos. Impresionantes en algunos casos.

 

Las farmacéuticas

 

La compañía que consiga sintetizar primero una vacuna contra el Covid-19 se meterá al planeta en un un bolsillo. En la actualidad la carrera por conseguir la cura o dotar de inmunidad ante este mal a la humanidad ya ha tenido incidencia en los mercados.

 

Todavía no está claro qué pasará una vez la fórmula definitiva sea aprobada. México solicitó a la ONU que se garantice la distribución equitativa a todo el mundo de las medicinas y materiales para frenar la enfermedad. Una moción secundada por más de 170 países. 

 

Los fabricantes de productos de higiene y limpieza

 

Probablemente nunca se habían vendido tantos tapabocas. El consumo de geles antibacteriales se disparó a más de 250% en Reino Unido, solo en febrero. Presentaciones de jabones líquidos que antes tenían poca salida de los estantes de muchos supermercados, ahora duran horas antes de que se agoten.

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Más allá que empresas como P&G aumenten sus dividendos a raíz de la contingencia, a pesar de los grandes obstáculos logísticos que vienen añadidos junto con la crisis, hay un factor que llama poderosamente la atención. Antes del coronavirus, ¿no sabíamos lavarnos las manos?

 

Todo a distancia

 

Home office, educación online, venta de inmuebles… Las aplicaciones de comunicación instantánea han visto un aumento exponencial de la demanda. Aunque esto no necesariamente implicará en todos los casos que una vez lleguen los días post coronavirus, ‘vivirán para contarlo’.

 

El caso emblemático es el de Zoom. A principios de marzo era una de las grandes ganadoras con el coronavirus. Ahora se ha convertido en un agente casi tan peligroso como el propio virus. ¿Sobrevivirán a su propia contingencia?

 

E-commerce, ¿los ganadores con el coronavirus?

 

Si hay un conglomerado que se debe colocar con todas sus letras al tope de la lista de los grandes ganadores con el coronavirus, esa es Amazon. Tanto que mientras el número de desempleados crece en Estados Unidos, Europa y Asia, ellos anuncian planes agresivos de contratación para poder satisfacer a todos sus clientes

 

Los servicios de delivery también sacarán una buena tajada. A pesar que en países como España han tenido que poner en pausa prácticamente la totalidad de sus actividades a causa del confinamiento extremo. Mucha gente, sobre todo en la clase media, evita y evitará en el futuro próximo salir a sitios demasiado concurridos, como un supermercado.

 

Netflix

 

¿El rey del streaming se preparó para esta situación? La verdad no sabemos si estaban esperando un escenario como el actual. Lo cierto es que si una empresa parecía estar lista para soportar una nueva avalancha de nuevos suscriptores (unos 16 millones nuevos desde febrero) era esta. 

 

Si bien ya están un poco inquietos por el riesgo de que eventualmente se queden ‘sin estrenos’, al menos hasta el otoño boreal tienen suficiente programación propia como para no aburrir a su audiencia.

 

Facebook y los demás

 

Si el distanciamiento social producido por las redes sociales antes era mal visto por algunos sectores, ahora mismo este es un asunto celebrado. Para algunos, la tecnología y las redes sociales son “la única fuente de amor” que han tenido durante el confinamiento.

 

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¿Qué será del sector turismo luego del Covid-19?

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Imagen de Michelle Maria en Pixabay

Es fácil caer en la tentación de decir que ‘tal sector es el más afectado por el brote del nuevo coronavirus’. En realidad, los actores de la mayoría de las industrias que conforman el aparato económico de un país tienen razones de sobra para afirmar que ‘son los más perjudicados’.

 

Lo peor es que al momento de escribir estas líneas, todavía no hay manera de hacer una estimación completa de daños. El fin de la crisis no parece estar tan cerca como quisiéramos. Además que tampoco está claro cómo será el mundo post Covid-19

 

Esta no será la primera ni la última gran crisis a la que tocará hacerle frente. Parafraseando a Darwin, quienes se adapten mejor a las nuevas circunstancias, sacarán la mejor parte. 

 

Del optimismo a la incertidumbre

 

Si había en México un grupo económico que pese a las turbulencias de los últimos años se mantenía optimista, este era el turístico. Cifras rápidas obtenidas de la Secretaría de Turismo, en 2019 el país ingresó unos 23 mil 600 millones de dólares provenientes de este sector.

Solo en el tercer trimestre del año pasado se generaron 234 mil nuevos empleos. En números totales, esta industria aportó poco menos del nueve por ciento del Producto Interno Bruto y el 8,8% del empleo formal total.

 

En 2019 también creció el turismo médico. Tanto que a nivel mundial el país terminó en segundo lugar dentro de esta categoría, únicamente por detrás de Tailandia. Número uno en la lista de turismo odontológico.

 

Todo parecía confabulado para que a pesar de las dificultades que invariablemente aparecerían en el camino, el sector turismo seguiría creciendo. Pero lo que apareció en el firmamento no puede calificarse simplemente como una ‘turbulencia’. El panorama ahora es completamente distinto

 

Viajes en tiempos de coronavirus

 

El sector aeronáutico deberá volar con el viento en contra. El pronóstico general es casi catastrófico. En México ni siquiera está muy claro que los cuatro principales actores de este grupo consigan sobrevivir. A pesar que se espera que los vuelos domésticos familiares y sobre todo los viajes de negocios se recuperen en poco tiempo.

 

Los que parecen destinados a desaparecer para siempre son los vuelos intercontinentales de aviones con alta cantidad de pasajeros. Nadie se sentirá muy cómodo de compartir un espacio confinado por más de cinco horas 400 personas

 

Además, el Coronavirus puede considerarse como ‘el tiro de gracia’ para este tipo de travesías. Ya antes de la pandemia Airbus había descontinuado el A380, el súper jumbo más grande del mercado. Mientras que su rival estadounidense Boeing, preocupado solo en dejar definitivamente en el pasado la crisis del B737 MAX, también venía apuntando a reducir el tamaño de sus aviones a cambio de hacerlos más eficientes. 

 

Turismo doméstico y seguro

 

La industria turística ya se ha recuperado de otras crisis. Ninguna tan severa como esta, cierto. Pero tampoco son situaciones que pueden tratarse como ‘asuntos menores’. El turismo se recuperará en la medida que se adapte con rapidez al nuevo ‘orden mundial’ que ya se impuso y muchos aún no quieren asumir. No regresaremos a la normalidad. Nos toca adaptarnos a una nueva realidad. Quienes se resistan a este cambio, no sobrevivirán. 

 

A las empresas les tocará brindar respuestas rápidas y certeras para recuperar la atención y ayudar a superar el temor a salir. Si antes del Covid-19 restaurantes y hoteles mantenían en secreto sus procesos de limpieza (el objetivo era que el público no se enterara, más allá de disfrutar de espacios limpios), ahora todo será diametralmente diferente. Todas las rutinas de higienización deberán ser ‘públicas y notorias’.

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Imagen de Free-Photos en Pixabay

Pasará mucho tiempo antes que la gente se sienta a gusto en lugares demasiado concurridos. Regresando al sector aeronáutico, una de las primeras medidas a adoptar es no asignar los asientos intermedios en filas de tres o cuatro lugares. La ‘sana distancia’ se convertirá en el nuevo paradigma.

 

¿Y qué será de la industria de los conciertos y los eventos masivos? Otro tema digno de análisis. ¿Regresarán eventos como Rock en Río o Pal Norte? Probablemente sí. (Esperemos que así sea). ¿En cuánto tiempo? Es difícil saber.

 

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Cambio de Horario. ¿Tiempo de emprender?

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Imagen de OscarCampos en Pixabay

Llega el primer domingo del cuarto mes del año. Y también el cambio de horario. El verano aterriza en casi todo México el 5 de abril de 2020. Al menos en los relojes. (Salvo en Sonora y Quintana Roo. Dentro de los municipios de la frontera norte es verano desde el 8 de marzo). En ciudades como Monterrey parece que la temporada estival siempre llega antes que la primavera. Aunque esta vez ha estado algo más fresco el ambiente. 

 

Este año, el ‘adelantamiento estacional’ de la hora está pasando desapercibido. El coronavirus tiene al país y al mundo dentro de un océano de angustias. Y en este punto, la calma tras la tormenta no se sabe si llegará antes que toque ajustar nuevamente los relojes el último domingo de octubre.

 

El cambio de horario: ¿sirve de algo?

 

Los debates en torno a los beneficios del horario de verano no son cosa nueva. Aprovechar al máximo la presencia del sol sobre el horizonte. Junto con el ahorro de energía que teóricamente supone, siempre han sido las promesas principales para justificar esta práctica.

 

A principios del siglo XX, el asunto parecía tener sentido. Con el carbón fungiendo como fuente de energía y en épocas de guerras mundiales, la medida fue recibida con beneplácito.

 

En tiempos de paz, (o al menos sin conflictos que lleven a cuestas el adjetivo “mundial”), los cuestionamientos suenan más alto. Ya los ciudadanos de la Unión Europea se manifestaron en 2018 en contra de esta práctica. Poco más del 84% de los participantes en una encuesta se mostraron a favor de abolir el ajuste semestral a los relojes. También quieren que se adapte el “horario de verano” como ‘hora fija’. Aún falta que el congreso continental se manifieste, cosa que no parece que pueda ocurrir muy pronto.

 

En México, el presidente Andrés Manuel López Obrador dijo que ya solicitó un informe técnico que le dirá si de verdad sirve para algo el cambio de horario. Y si la investigación dice que no, pues tomará cartas sobre el asunto. 

 

Una hora más, una hora menos. La vida sigue. A pesar que el coronavirus tiene al planeta trabajando parcialmente paralizado y a la mayoría encerrados en sus casas. Ahora más que nunca hay que trabajar y buscar alternativas.

 

¿Tiempo para emprender?

 

Muchos tenían todo listo para salir al ruedo con su startup el primer trimestre de 2020. Pero nadie contaba con verse inmiscuido en medio de un filme con trama post apocalíptica. ¿Hay que abortar los planes?

Los tiempos que corren pueden ser una oportunidad única para iniciativas de diversos sectores. No usaremos la frase empleada en días recientes por el presidente de México. Pero tampoco se puede negar que, desde una óptica empresarial, siempre que sea posible (y ético), las crisis son para aprovecharlas.

 

Dicho lo anterior, y con un enfoque muy generalista, es el momento para el marketing digital y el ecommerce. También para ciertos proyectos relacionados con el sector salud (importación y distribución de suministros médicos, por ejemplo). Lo mismo que para algunos relacionados con la distribución de alimentos.

 

En el otro extremo se ubican los emprendimientos dentro del sector turismo. De hecho, seguimos sin saber qué será de este bloque económico una vez superada la crisis. Ya uno de los eslabones de esta cadena (el de las líneas aéreas) está seriamente comprometido. Y las perspectivas no son precisamente alentadoras.

 

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