Danielle Collins, de crítica de Djokovic a amenaza para la gira americana

La tenista estadounidense Danielle Collins, actualmente número 51 del ranking mundial, ha vuelto a estar en el centro de la polémica. Conocida por sus críticas a Novak Djokovic durante la pandemia, ahora es ella quien se enfrenta a serias acusaciones tras haber sido expulsada de un torneo por incumplir las estrictas normas sanitarias impuestas para garantizar la seguridad en el circuito. Su comportamiento ha despertado preocupación por el futuro inmediato de la gira americana.
El tenis ha sido uno de los deportes más golpeados por la pandemia. La suspensión de competiciones durante varios meses paralizó por completo la actividad, afectando no solo a los grandes nombres del circuito, sino también a cientos de profesionales que dependen económicamente de los torneos. La vuelta a la normalidad ha sido lenta, llena de incertidumbres y errores, en parte debido a las particularidades del tenis como deporte individual y global.
Al reanudarse la competición, varios eventos fueron organizados con protocolos sanitarios laxos o inexistentes, lo que tuvo consecuencias negativas. El caso más sonado fue el del ‘Adria Tour’, una serie de exhibiciones impulsadas por Novak Djokovic en los Balcanes, que terminó con varios contagios de COVID-19 entre jugadores y asistentes debido a la ausencia de medidas de prevención básicas como la distancia social o el uso de mascarillas.
Precisamente Djokovic, número uno del mundo y presidente del Consejo de Jugadores de la ATP, protagonizó varios episodios controvertidos durante esta etapa. Uno de ellos fue su rechazo inicial a participar en el US Open de Nueva York, el evento más importante de la gira americana. El serbio cuestionó las condiciones impuestas por la organización, que incluían una estricta burbuja sanitaria, limitaciones en el número de acompañantes y la obligatoriedad de alojarse en hoteles designados.
Djokovic argumentaba que estas restricciones eran excesivas y que, en su opinión, las condiciones sanitarias en Estados Unidos no ofrecían suficientes garantías. Por ello, llegó a sugerir que la temporada debería reanudarse directamente sobre tierra batida en Europa. Aunque posteriormente matizó sus declaraciones, aceptando la posibilidad de jugar un torneo sin público y con algunos ajustes en las medidas, sus críticas iniciales fueron recibidas con incomodidad tanto por la organización como por otros tenistas.
Danielle Collins fue una de las voces más críticas con Djokovic en ese momento. Acusó al serbio de no apoyar adecuadamente el regreso del tenis profesional y de poner en peligro el futuro de muchos jugadores que necesitaban volver a competir para mantener sus carreras. Su defensa apasionada del US Open y del reinicio del circuito fue vista por muchos como un ejemplo de compromiso y solidaridad con el resto de sus colegas.
Sin embargo, en un giro inesperado, Collins ha pasado de defensora a protagonista de una grave infracción. Según informaciones recientes, la jugadora fue expulsada de un torneo por violar los protocolos sanitarios, incluso saliendo del estado donde se disputaba la competición, algo expresamente prohibido. Esta conducta ha sido duramente criticada por las autoridades del torneo y ha generado preocupación entre los organizadores de futuras citas, especialmente en el calendario americano.
La contradicción entre sus declaraciones pasadas y su comportamiento actual ha desatado una ola de críticas. Muchos la acusan de hipocresía y de poner en riesgo los esfuerzos realizados para mantener el circuito en marcha. La situación es especialmente delicada debido a la frágil estabilidad que vive el tenis internacional, donde un solo incidente puede provocar la cancelación de varios eventos.
Lo ocurrido con Collins subraya una vez más la importancia del compromiso individual en un deporte global como el tenis. Con la amenaza de nuevas cancelaciones en el horizonte, el cumplimiento riguroso de las normas sanitarias se ha convertido en un requisito indispensable para asegurar la continuidad del circuito. El caso de Danielle Collins no solo afecta a su imagen personal, sino que podría tener consecuencias graves para el desarrollo de la gira americana.